miércoles, 18 de diciembre de 2013

Educación superior gratuita o trabajos dignos

Educación superior gratuita para todos! Es la frase reduccionista de una sociedad movilizada por la desesperación impulsada por la deuda acumulada año a año al intentar estudiar en una universidad o IP, para poder tener un buen pasar económico en sus vidas. Pero ¿es este el problema real de Chile? Debiéramos ser todos profesionales o técnicos? Debiéramos estudiar todos? Yo me preguntaría otra cosa antes… ¿Por qué estudiamos? En Chile los únicos que pueden vivir medianamente dignos, son los profesionales de algunas universidades y otros técnicos de carreras contadas con los dedos de las manos. La sociedad de consumo, nos enseñó que mientras más tenemos, mas somos. Por lo tanto las carreras de más estudiadas, año a año, suelen ser aquellas que son “más rentables”. Cuál es la razón por la que estudia la mayoría entonces? Para tener un buen pasar… pero que fue de la vocación? Alguien podría tener vocación de maestro constructor, O vocación de mesero, O vocación de jardinero? Claro que sí, pero la sociedad no te lo permite ya que automáticamente te transforma en un asalariado sobreviviente... Exigimos que la educación superior sea gratuita y de calidad entonces porque queremos vivir bien, no queremos deber más dinero para convertirnos en un factor productivo de un sistema discriminador. Se han preguntado alguna vez que pasaría si en Chile pudiéramos vivir de manera digna y tener para darnos ciertos gustos como viajar en familia, pagar un dividendo y nuestros estudios con un sueldo mínimo de 205.000 clp? Posiblemente no reclamaríamos educación gratis, ya que podríamos pagarlo y quienes lo haríamos, lo haríamos sólo por una razón, la vocación. El estado debe a través de reformas tributarias y políticas públicas de diversa índole generar la redistribución efectiva del ingreso, haciendo llegar el tan comentado desarrollo a toda la población. Es por esto que en este momento seguiremos enfocados en una reforma tributaria que redestine los recursos de quienes han concentrado la riqueza en los últimos 50 años, para que sean ellos al menos, quienes financien y eduquen a quienes seremos los factores productivos para continuar haciéndolos más ricos, así como también a quienes crearan cultura, generaran conocimiento e investigarán para evolucionar equitativamente en una sociedad trastocada mentalmente por el capitalismo desmedido, esperando en un futuro no muy lejano poder decidir efectivamente si queremos vivir dignamente siendo profesionales, técnicos o a través del ejercicio de un oficio.